Las enfermedades y las situaciones de conflictos, a través de la oración encuentran un camino de aprendizaje. Abriéndonos y entregándonos al Creador, podemos recibir las comprensiones que necesitamos para liberarnos de lo que nos agobia y poder así, continuar nuestro camino más livianos y con fuerza para servir a la Vida y a Dios.